Carme Portaceli, Directora Artística del Teatro Español

VAMOS A GRITAR POR LA CULTURA 


Hemos acabado una temporada dedicada a “el otro”, una temporada marcada por el deseo de que el Español se deje impregnar por la diversidad de las miradas y la rica creación de Madrid. Un Español que crece y se enriquece con sus creadores y creadoras; con una mirada múltiple e integradora que nos lleva a acoger al mayor número posible de artistas y tendencias diversas, un Español paritario. Y todo bajo ese criterio que es nuestra línea de conducta: LA HOSPITALIDAD.

Estamos felices de cómo ha ido esta temporada porque, si bien la temporada pasada habíamos doblado la ocupación, ahora nos hemos doblado a nosotros mismos llenando nuestras dos salas, como sabéis una, la Principal, de 735 butacas, y la otra, la Xirgu, de 107 y, nuevamente, a lo largo del año, hemos dado trabajo a más de 425 personas entre intérpretes y personal artístico.

Han acudido al Teatro Español 81.386 espectadores y espectadoras desde septiembre de 2017 a abril de 2018. Hemos recaudado 1.292.000€ en esos 7 meses. Y hemos hecho 301 funciones entre las dos salas. 

Hemos aumentado las actividades  paralelas porque pensamos que es esencial para tejer puentes entre la programación y los temas que de esta emergen y los entes culturales de la ciudad. Estas actividades han despertado también mucho interés. 

Había tres conceptos claves, tres sueños en los que yo siempre he basado la programación del Español: La diversidad, la igualdad y la inclusión.

Estas tres claves nos han acompañado día tras día y han marcado el camino por el que debíamos y queríamos ir. Ahora, pasado este tiempo, a punto de explicaros la nueva temporada, creo que puedo decir que los hemos cumplido. Comenzamos con un espectáculo cuya recaudación iba destinada a las refugiadas que sufren violencia sexual y de todo tipo, y acabamos con una obra maestra interpretada por 40 personas con diversidad funcional de Francia, Italia, Portugal, España, Marruecos y Argelia. Ambas en la sala principal del Teatro Español. Y ambas con la excelencia artística que se merecían.

La diversidad de nuestra programación ha atraído a unos públicos muy diversos, entre ellos un público muy joven. Hemos convertido este escenario en un escenario con conciencia social abierto siempre a las inquietudes de la ciudadanía.

Y, finalmente, la Igualdad, que es obvia en nuestro teatro y sin la cual no nos sentiríamos como un espejo de la sociedad que representamos y que debemos representar. Ni tampoco nos sentiríamos justos de no dar las mismas oportunidades a mujeres y hombres. Porque no es una cuestión de talento, es una cuestión de oportunidades.

Creo que hemos cumplido con lo que debe de ser un teatro público: acoger compañías de la ciudad, en toda su diversidad, transmitir valores en un momento en el que están en verdadera tela de juicio y conseguir que el público sienta que ésta es su casa.

Todo esto, ya lo sabéis, es producto de mucho trabajo y no siempre en las condiciones más fáciles. Desgraciadamente nuestro país, hasta ahora, no tiene como tradición el respeto a la Cultura y eso hace que la lucha diaria sea muy difícil, algunas veces incluso demasiado. Pero nosotros con nuestro tesón, nuestra capacidad de trabajo y nuestra dedicación, conseguimos resultados que nos ilusionan para seguir adelante. Y todo eso gracias a un gran equipo.

Yo quiero agradecerles su generosidad y su gran corazón. Su franqueza y, sobre todo, su profesionalidad. Gracias. Todos vosotros sois parte fundamental para que las compañías digan eso que dicen: qué bien se trabaja en el Español, y para que no se quieran ir de aquí nunca.

Y ahora ya entramos en una nueva temporada que queremos dedicarla a un tema esencial para todas las personas del mundo, para nuestra identidad, para nuestra conciencia, para comprendernos y para, por tanto, poder labrarnos un futuro: LA MEMORIA. La Memoria en todas sus acepciones: desde saber quiénes somos, qué ha pasado en nuestras vidas que nos ayude a ser conscientes de nosotros mismos y a crecer, quienes son nuestros vecinos, qué es nuestro país, de dónde viene, él y nosotros y nosotras…

“La memoria es el pegamento que une los retazos de nuestra vida mental y da un sentido de continuidad a nuestras vidas. Somos quienes somos por obra de lo que aprendemos y de lo que recordamos”, dijo el científico de la memoria, el Premio Nobel Eric Kandel. 

El teatro ha sido, desde sus orígenes, siempre, un contenedor de la memoria colectiva. Queremos rescatar del olvido y del silencio acontecimientos, procesos y circunstancias de nuestra historia reciente. El derecho a la verdad, a la justicia y a la reparación que necesitamos las personas, es un deber moral de la democracia. Hablamos de justicia, y eso significa que hablamos de reconocimiento y de reparación.

El Español, como espacio público, debe y quiere ser transmisor de valores. Así lo hemos creído siempre y en ello basamos nuestra programación, desde la producción más grande, a la exhibición más pequeña, pasando por cualquier actividad que nazca de todo ello. 

Cuando preguntaron a José Monleón qué era ser contemporáneo, él contestó: “Ser contemporáneo es estar con la gente”. 

Habrá producciones, coproducciones con teatros públicos, con pequeñas compañías. 22 espectáculos más música, residencias, colaboraciones con Europa para promocionar a nuestros y nuestras profesionales. 10 directoras, 12 directores, 11 autoras y 11 autores. Y los espectáculos del ZIP. Actividades pedagógicas que ayuden a nuestros ciudadanos y ciudadanas del futuro a tener una visión crítica del mundo que nos rodea y a que sean capaces de situarse desde ese lugar crítico como espectadores. Aún queremos ser un lugar de encuentro. Un lugar para disfrutar, para reflexionar, para compartir, para parar y sentir el pulso de nuestra sociedad. 

El excepcional filósofo Emilio Lledó contaba en una entrevista antológica que le debía todo lo que él era a un profesor que tenía en el colegio. Lo elemental que este profesor le aportó, explicaba, fue que animaba a sus alumnos a pensar las palabras, a no asumirlas sin entenderlas porque sabía que solo así podían salvarse de la manipulación, de la agresividad a la que conduce la falta de comprensión.

El conocimiento, el bienser, como decía Emilio Lledó, se educa desde la libertad y la libertad se educa desde el diálogo con los demás y, sobre todo con la cultura. Ella nos saca de nuestro mundo pequeñito y nos abre a un universo nuevo. La ignorancia, el egoísmo y la codicia provocan odio y agresividad. 

La cultura es la salvación. Como decía Emilio Lledó, “Somos aire, fuego, tierra, agua. Somos naturaleza, pero al mismo tiempo los seres humanos inventamos otros principios parecidos a los naturales: la justicia, el bien, la verdad y la belleza. Esto son nuestros tesoros, esa es la cultura. Ahí está el camino. Lo demás, miseria, codicia, corrupción, degeneración y vuelta a la caverna (en el sentido más siniestro)”. 

Gritemos muy alto que tenemos derecho a la Cultura, que la Cultura es la única salvación de una humanidad cuyos valores están subvertidos de forma antinatural, que la Cultura nos hace más felices y que ella nos enseña a ser más tolerantes y, por lo tanto, mejores personas.

Carme Portaceli